López “entrega la plaza”

Amorío T4a/Verde Olivo 

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

Si alguien duda (especialmente chairos, amlovers, pejezombies) de que su mesías ha “decretado” (impuesto) un golpe de Estado oficioso, ahora padeceremos el control absoluto de la vida -que alguna vez fue democrática- por las fuerzas armadas del país: ejército, marina, Guarda Nacional, al entregar Andrés Manuel López Obrador “la plaza” al verde olivo.

En una simulación de (des) lealtad a los mexicanos, el General Secretario de la Defensa Nacional Luis Crescencio Sandoval, en discurso meloso, en la celebración del 20 de noviembre, llamó a los mexicanos a sumarnos a las tonterías de López Obrador, o sea la Transformación de México (T4a) dijo, “es lo mejor que le ha pasado al país”, de la mano del Coordinador Nacional de México (porque no gobierna, ni sabe hacerlo) 

De manera textual el castrense escupió: “como mexicanos es necesario estar unidos en el proyecto de nación que está en marcha, porque lejos de las diferencias de pensamiento que pudieran? (existen) existir nos une la historia, el amor por la tierra que nos vio nacer (palabras baratas) y la convicción de que sólo trabajando en un mismo objetivo podremos hacer la realidad de México, esta realidad que cada día sea más prometedora” ¡¡Uffff, larvismo convenenciero!!

Pero no fue gratis el spech. Desde el inicio de su gestión López Obrador dejó claro que las fuerzas armadas serían el basamento para su perversa intención: proteger sus espaldas, confiar en las fuerzas armadas y crear su Guardia Nacional para el golpe final que tiene en mente, apoderarse del país a través de la insurrección militar simulada, manejada, operada, dirigida por AMLO para eternizarse en Palacio Nacional al estilo Chávez/Maduro, Fidel/Raúl Castro, Daniel Ortega, Jair Bolsonaro.

Para ello ha entregado a los uniformados todos los sectores productivos de México: aduanas, puertos, carreteras, construcción de sus obras faraónicas: Tren Maya, Central Avionera Santa Lucía, Refinería Dos Bocas. Además, edificación de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar (el barril sin fondos de la T4a). Amenaza también que los castrenses se encargarán de distribuir a todo el país los medicamentos (manejo discrecional de millones de fármacos) sin supervisión, salvo la confianza de Andrés Manuel, ahora en su brazo armado (literal), ellos poseen los artefactos. Insiste en la cantaleta, culpar a los distribuidores privados, a los fabricantes de medicinas, a las farmacias de ser neoliberales y monopolio del producto. Pero ahora, en manos de la T4a y del Ejército, acapararán el movimiento de manera opaca, discrecional, sucia, tendenciosa, electorera.

Sí, desde ya, todo lo que haga y anuncie López Obrador tiene tintes electoreros, por el 2022 (6 renovaciones de gubernaturas) y la consulta de Renovación de Mandato. Para 2024 en donde se dará la madre de todas las elecciones, la presidencial. Así que no se confíe, los actos del Peje son tendenciosos y con la entrega del país a los militares, nos está avisando que sea cual sea la decisión popular, en ambos actos, las fuerzas armadas responderán a una orden suya.


Traigo a la entrega una visión de mi amigo y colega Manuel Aparicio Méndez, Director General del Grupo Editorial Digital www.radioexpresionmexico.com, cuando me dice, “mira López Obrador avisa siempre –con tiempo de antelación- lo que le va a hacer al país y a los mexicanos, como el caso de los medicamentos oncológicos pediátricos, que demandan los padres y niños con cáncer. Presumió, alharaqueó hace más de 10 meses que había comprado suficientes reactivos para los pequeños y estaban resguardados por la GN en almacenes ad hoc.

Utilizó a su gato y larva, Hugo López Gatell, para engañar a los demandantes, pero más a los papás. En un arranque de estupidez, Hugo López en una entrevista en el programa “El Chamuco TV” de Canal 22 (frecuencia oficial de la T4a) acusó que “las mamás y papás de niños con cáncer han buscado, con el argumento del desabasto de medicamentos, simpatías con una visión casi golpista” Woow, increíble ¿verdad?

No sólo eso, lo digo con sus palabras “los padres de niños con cáncer politizaron el desabasto de medicamentos e intentan promover un golpe de Estado contra el Gobierno mexicano” Zas, esa es la visión del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, de la T4a.

A qué voy, en referencia a lo que comenta Aparicio Méndez, que El Peje, presumió tener controlado el suministro de reactivos, pero como imaginó que los enfermos y sus papás le darían un “golpe de Estado”, escondió los medicamentos y desde hace 3 años, cuando inició este fallido sexenio, ordenó ignorar la atención especializada a los pequeños… ¡Avisó y cumple!

En el caso de las fuerzas armadas, ofertó desde candidato (2018) en repetidas ocasiones que de “ganar” … y ganó, regresaría (en seis meses) al ejército a los cuarteles, pues las calles no es la labor que debe desarrollar. Y como La Chimoltrufia (cómo dice una cosa, dice otra cosa) ya en Palacio Nacional empezaron los coqueteos López/Sandoval y depositó en el militar poder económico, social, laboral. Le ministra incondicionalmente dinero (digo, limpio, honesto) de los impuestos de los mexicanos para desarrollar sus obras de infraestructura populista: Tren Maya, Central Avionera Santa Lucía, Refinería Dos Bocas, de manera opaca, pues continuamente incrementa los presupuestos para ello y a la fecha no han notificado a la Auditoria Superior de la Federación (Cámara de Diputados), SAT, Secretaría de la Función Pública, los gastos reales de estas desastrosas obras.

Y vuelvo al ejemplo de Aparicio. Avisó que su amor por las fuerzas armadas es eterno e incondicional, que la mentira de “en seis meses los regreso a cuarteles” fue el mensaje de que las Fuerzas Armadas serán mi protección, respaldo y brazo armado ¡para lo que se ofrezca!

Dos años 11 meses después, la realidad. De manera unilateral, sin consultar al Legislativo, a la Corte, al pueblo bueno, o, a través de una Consulta Popular a brazo alzado (como acostumbra, antidemocráticamente) realizó un perverso, inmoral, vergonzante decretazo mediante el cual toda la información sobre sus obras de infraestructura, citadas algunas, se encapsulará para que nadie pueda consultarla, ni oficial, ni por Transparencia y Acceso a la Información Pública y Protección de Datos (INAI), porque sabe que el dinero gastado (no invertido) en sus fantasías de poder, es inmoral, mentiroso, violador de leyes, presupuestos, programas, reglamentos, ¡vamos, inconstitucional! porque una parte de estos se utilizan en obras, pero mucho más está guardado (marranito), robado, escondido para sus propósitos electoreros de 2022 y 2024, para comprar votos, conciencias y ministrar a las fuerzas armadas para su protección, cuando le fallen los cálculos: reelegirse o heredar a una larva de la T4a el poder en Palacio Nacional. ¡Nos avisó y cumple!

Los mexicanos debemos entender y aceptar, para actuar y protegernos, que Andrés Manuel López Obrador, no es presidente, sino ente vengativo (lo ha demostrado en los 2 años 11 meses de su fallido gobierno) pues viene cobrando vendetta por lo que cree le hicimos (la sociedad) en sus dos fracasos presidenciales (ante Calderón y Peña Nieto). En 2018 con el triunfo y su estancia en Palacio Nacional aplica el término “tiempo de cobrar facturas” De entrada desapareció guarderías infantiles, medicinas oncológicas pediátricas, despidió a millones de burócratas, liquidó Fideicomisos, Fondos. En berrinche desequilibrado suspendió las obras del NAIM (en Texcoco) por “presentir” que había corrupción (hoy se sabe que en la Central Avionera de Santa Lucía, la corrupción rebasa lo que creyó en Texcoco: obras sin licitación a empresas fantasma, sobregiro en el presupuesto, inyección de más dinero bueno (sólo por capricho). Manejo discrecional de millones de pesos por el Ejército, constructor del aeródromo. Despojo a ejidatarios de sus tierras (pago miserable por los terrenos agenciados), trato inmoral y condicionamiento de salario a los trabadores (la mayoría militares) en la rehabilitación del aeropuerto militar, entre otras calamidades. 

La gota que derramó el vaso y reconfirma el amasiato T4a/Milicia fue el mencionado decretazo que impedirá a los mexicanos de bien, conocer como López Obrador y su caterva de colaboradores dilapidan, gastan, roban, prostituyen el erario público, al impedir acceso a la información de cómo malgasta el dinero de los mexicanos.

El tema ha sido ampliamente difundido en medios de comunicación, corrillos, oficinas públicas, sector privado, vox populi, redes sociales, en cafés, etc. que en el Senado de la República obligó a amplio y agrio debate entre Morena y la oposición. Al final de la discusión y por acuerdo de 53 de los 128 legisladores exigieron a la Presidenta de la Mesa Directiva, la ex ministra de la Corte y ex secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero presentar a nombre del Senado en la SCJN una controversia constitucional al considerar que el decretazo no se apega a los lineamientos de la Constitución.

La ex togada aceptó de inmediato al brincarle ciertas dudas del mandato lopezobradorista y pidió a la Dirección Jurídica de la Cámara Alta, analizarlo y en base a éste dar respuesta a los 53 inconformes.

Sorprendentemente, el Presidente de la JUCOPO y líder de la bancada de Morena, Ricardo Monreal Ávila, desde tribuna despejó ciertas dudas de la oposición. Lejos de debatir orientó al bloque del PAN, PRI, PRD, MC, Grupo Plural (independientes) que en lugar de presentar controversia utilicen el recurso de inconstitucionalidad pues cuentan con el 33% requerido para acudir ante la Corte, pues dijo “yo también tengo ciertas dudas del decretazo”.

Aún no debe cantar victoria López Obrador, pues la Corte podría echar abajo su Decreto. Lo preocupante en verdad, es el amasiato de Andrés Manuel y Luis Crescencio Sandoval por la dimisión a “la Plaza” (Gobierno de la República) y darlo en bandeja de plata a la milicia.


*Miembro de los Grupos Editoriales Digitales gustavorenteria.mx, latitudmegalopolis.com, portalhidalgo.mx, grupometropoli.net, radioexpresionmexico.com


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