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Y si platicamos de… ¿los votos eran de Alejandra o eran del PAN? (II)

 Por Francisco Junco 

La entrega anterior de este espacio editorial dejamos una pregunta sobre la mesa, ¿Los 378 mil 37 votos con los que Alejandra Gutiérrez ganó León eran de ella… o eran del PAN?

Revisamos los acuerdos que llevaron a Libia Dennise a la candidatura por la gubernatura, el regreso de Alejandra a León, la posterior ruptura entre ambas y esa otra batalla que se libra silenciosamente dentro de Acción Nacional para definir quién controla realmente al panismo guanajuatense.

Pero falta la parte más importante, que son los votos. Porque los dirigentes pueden cambiar de grupo, los diputados de proyecto, los operadores de jefe y hasta los políticos de partido. Los electores no necesariamente. 

Y ahí comienza la segunda parte de esta historia. Pero cuidado. Sería igualmente equivocado interpretar las encuestas actuales como el final político de Alejandra Gutiérrez, porque mientras Movimiento Ciudadano aparece débil como partido en León, Alejandra conserva niveles importantes de reconocimiento y aprobación personal. Demoscopia Digital la ha colocado alrededor de 60 por ciento de aprobación, entonces aparece una paradoja extraordinariamente interesante, Alejandra puede tener votos que MC todavía no tiene y el PAN conserva votos que algunos suponían que se marcharían con Alejandra. Eso convierte la elección de León en un laboratorio político, porque ahora tendremos oportunidad de descubrir cuánto pesa una marca y cuánto pesa una persona.

Acción Nacional puede celebrar las encuestas, pero sería un error hacerlo demasiado pronto, el PAN conserva fortaleza en León. Sí. Pero perdió a la mujer que en 2024 encabezó una candidatura que consiguió 378 mil 37 votos. Eso no es poca cosa. Además, enfrenta el desgaste natural de gobernar durante décadas una misma ciudad. Desde 1989 León ha sido uno de los grandes bastiones políticos del panismo mexicano. Han pasado presidentes municipales, gobernadores, dirigentes y generaciones enteras de panistas. Pero el azul permanece, hasta ahora.

Alejandra enfrenta exactamente la pregunta contraria. Durante años compitió bajo una de las marcas políticas más fuertes de Guanajuato, pero ahora tendrá que demostrar cuánto de aquella votación pertenecía realmente a su liderazgo, porque Movimiento Ciudadano puede ofrecerle espacio, estructura nacional, plataforma y eventualmente una candidatura, lo único que no puede entregarle son los más de 370 mil votos que obtuvo en 2024. Esos tendrán que volver a conquistarlos y ahora sin el PAN.

Mientras los antiguos compañeros discuten quién se quedó con los muebles después del divorcio, Morena puede convertirse en el beneficiario. No necesita necesariamente conquistar de golpe al electorado tradicionalmente panista, puede bastarle con que se divida. Si el PAN conserva alrededor de 40 puntos, Morena ronda los 30 y Movimiento Ciudadano consigue crecer de la mano de Alejandra, la elección puede cambiar completamente. Ahí está probablemente la mayor amenaza para Acción Nacional. No necesariamente Morena.

Porque durante muchos años el PAN tuvo prácticamente monopolizado un amplio segmento del electorado leonés, ahora ese voto podría tener dos ventanillas, una azul y otra naranja. Por eso la elección de 2027 puede ser mucho más compleja de lo que dicen hoy las encuestas. No será solamente PAN contra Morena. Ni PAN contra Movimiento Ciudadano. Puede convertirse también en una elección donde se enfrenten indirectamente el grupo político del exgobernador Diego Sinhue, el nuevo poder que intenta construir Libia Dennise y una Alejandra Gutiérrez que decidió construir su futuro fuera del partido donde hizo prácticamente toda su carrera.

Alan Márquez representa una opción vinculada al grupo político que gobernó con Diego Sinhue. Jorge Espadas espera encontrar espacio si la gobernadora busca otra alternativa. Luis Ernesto Ayala representa experiencia, aunque también una generación que empieza a mostrar cansancio. Libia necesita consolidar liderazgo. Alejandra necesita demostrar que tiene votos propios, Movimiento Ciudadano necesita demostrar que fichar a una figura significa también atraer electores y Morena espera.

Porque mientras unos deciden quién controla el partido, quién pone candidato y quién conserva influencia, los ciudadanos pueden decidir algo completamente diferente. Falta mucho para 2027, faltan candidatos, faltan alianzas, faltan campañas y faltan errores, que en política suelen pesar mucho más que las estrategias. Por eso ninguna encuesta publicada hoy puede decirnos quién gobernará León, pero sí puede mostrarnos dónde están los problemas.

El PAN necesita demostrar que León votaba por el PAN y no exclusivamente por Alejandra, ella necesita demostrar exactamente lo contrario. Movimiento Ciudadano necesita convertir una incorporación políticamente espectacular en estructura electoral. Morena necesita evitar convertirse en simple espectador de una pelea entre quienes alguna vez estuvieron en el mismo partido y Libia Dennise tiene un desafío adicional, demostrar que además de gobernadora es la nueva jefa política del panismo guanajuatense.

Porque ésa es otra elección que está ocurriendo, aunque no aparezca en las boletas. Quizá la elección de León en 2027 termine siendo mucho más que una competencia por una Presidencia Municipal, puede convertirse en el plebiscito político de aquella negociación que comenzó rumbo al 2024, libia consiguió la gubernatura, Alejandra consiguió León, después vino el distanciamiento, luego la ruptura y finalmente el cambio de camiseta. 

Ahora falta conocer quién hizo el mejor negocio. Porque abandonar un partido puede hacerse con una carta de renuncia. Cambiar de camiseta puede hacerse durante una conferencia de prensa. Pero trasladar cientos de miles de votos de un partido a otro es otra historia. 

Los electores no forman parte de los acuerdos entre dirigentes, no pertenecen al PAN, tampoco a Alejandra, mucho menos a Movimiento Ciudadano, por eso, cuando llegue 2027, León terminará respondiendo la pregunta que comenzó a escribirse desde aquella negociación, ¿los 378 mil 37 votos eran de Alejandra Gutiérrez… o eran del PAN?

Pero antes quizá los propios panistas tengan que responder otra, ¿El PAN de Guanajuato sigue siendo del grupo de Diego Sinhue, ya es de Libia… o todavía no termina de ser de nadie? Y después serán los ciudadanos quienes den la última respuesta, en 2027 habrá que volver a convencerlos

Pero también hay que decirlo, cualquier político tiene derecho a cambiar de partido cuando deja de sentirse identificado con lo que ahí ocurre, cuando descubre que aquello por lo que alguna vez decidió luchar ya no representa lo que piensa o aquello en lo que cree. El desencanto también forma parte de la política y, cuando llega la desilusión, cada persona tiene derecho, en conciencia, a tomar otro camino, a virar y buscar en otro espacio las causas que considera propias. Alejandra Gutiérrez tomó esa decisión. Se podrá discutir políticamente si fue acertada o no, se podrá medir electoralmente si sus votos la acompañaron o no, pero la decisión de cambiar de rumbo pertenece a ella.

Porque los partidos son instituciones, pero las convicciones son personales. Y al final, cada político tendrá que responder ante su propia conciencia por las decisiones que toma.

Y en 2027 habrá que volver a convencerlos.



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