En nuestro país existen alrededor de 60.8 millones de personas económicamente activas, de acuerdo con datos del INEGI. Derivado de las oportunidades laborales predominantes, México se considera como una economía de trabajo operativo, en donde la mayor parte de sus colaboradores realizan actividades que conlleva ensamblar, calibrar, mover, estibar o transportar.
Esto representa un desafío en la meta de transitar hacia la industria 4.0. Un estudio reciente de Worky, un software mexicano de RRHH y nómina, titulado “México frente al imperativo de la transformación”, señala que el 70% de las actividades operativas tienen un alto riesgo de ser automatizadas en un plazo aproximado de 5 años, a medida que las empresas incorporen tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la digitalización avanzada y los sistemas inteligentes de producción.
Un estudio de Anthropic que mide el impacto de la IA en roles, identifica que los desarrolladores (ingenieros de software) encabezan la lista con un 75% de automatización y cobertura de tareas, seguidos por representantes de atención al cliente y en tercer lugar los trabajadores de entrada de datos en un 67% por la IA.
Mientras ciertos roles exhiben un alto porcentaje de automatización por la IA, en empresas dedicadas a la industria se ve otro panorama. Worky indica que sólo 1 de cada 10 empresas está operando de acuerdo a la industria 4.0. En un análisis más detallado, sólo el 25% utiliza la IA y digitalización de manera estratégica, predictiva y transformativa.
Aspectos como la capacitación y el desarrollo de nuevas habilidades se vuelve esencial para lograr una óptima combinación entre tecnología y talento humano. Sin embargo, Worky identificó que tan solo uno de cada cuatro trabajadores operativos asegura tener capacitación constante, lo que implica un rezago significativo frente a los trabajadores de información, ya que el 48% de ellos indican ser capacitados con mayor frecuencia.
En cuanto a las soft skills o habilidades blandas que consideran esenciales en un entorno dominado por la IA, el 75% de los trabajadores operativos priorizó el trabajo en equipo, seguido de la comunicación efectiva (55%) y de la resiliencia (35%). En contraste, el 80% de los trabajadores informáticos consideró al pensamiento crítico como la habilidad más importante y un 63% considera indispensable la resolución de problemas.
“La transición hacia la Industria 4.0 exige impulsar a los trabajadores operativos para adaptarse a las nuevas necesidades de las empresas y desarrollar habilidades que les permitan potencializar su área, al reconocer que el talento humano especializado continuará siendo pieza clave para los diferentes sectores e industrias. El 62.5% de las empresas considera que la plantilla de trabajadores operativos aumentará”, expuso Maya Dadoo, CEO y cofundadora de Worky.
El éxito de esta transformación dependerá de la capacidad de las organizaciones para desarrollar una fuerza operativa calificada que no solo adopte la tecnología, sino que la potencie, consolidando así una ventaja competitiva en la nueva economía digital.
Al final del día, la tecnología es una herramienta de eficiencia, pero el criterio y la adaptabilidad humana son los únicos motores capaces de navegar la incertidumbre. Preparar hoy a la fuerza laboral operativa no es únicamente un imperativo económico, es el compromiso ético de asegurar que el progreso tecnológico se traduzca en una evolución social equitativa.
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